Hablando de

Caza
Menor

Trucos, mañas, consejos y anécdotas sobre el deporte de la caza

El reclamo

Ilustración del reclamo

Si poco me gusta el ojeo, no digamos el reclamo...
Esta modalidad de caza consiste en aprovechar la época de CELO de los pájaros para cazarlos.
Los cazadores "DE RECLAMO", o lo que es lo mismo, "DE JAULA", los "jauleros", dicen que esta caza es apasionante, y yo puedo estar de acuerdo, lo que ocurre es que hay tan pocos VERDADEROS CAZADORES de jaula!...

Al cazador de jaula le llaman "JAULERO", porque es en una jaula donde llevan el "MACHO PERDIZ", que será el encargado de provocar que, otro macho, o hembra, se acerque a la jaula para que el cazador pueda matarlo.
La caza consiste en lo siguiente:

Se va al campo con un macho encerrado en una pequeña jaula (tan pequeña que es casi justo el tamaño del pájaro). Una vez en el campo, se prepara una base para la jaula, que puede ser de piedra o, simplemente, se cuelga de una rama de un olivo, o se coloca en una cruceta de sus ramas. La jaula está cubierta con una funda de tela espesa.

A una distancia prudente, que muy bien puede ser la que media entre dos olivos, se coloca un "PUESTO" de tela de camuflaje, o se construye uno a base de ramas de olivo de forma que no nos puedan ver los pájaros. El puesto tiene una "TRONERA" (boquete) por la que sacaremos el cañón de la escopeta con la que vamos a disparar.
Es muy importante disimular bien el puesto para que los pájaros no puedan sospechar nada. Un refrán dice..."MIENTRAS ESTAS TAPANDO, ESTAS CAZANDO..." Y es cierto, no hay que tener prisas en hacer el puesto, sino en camuflarlo bien, sobre todo las "bajeras" (a ras del suelo) ya que de esto depende, en gran parte, el éxito de la caza con jaula.
Una vez preparado el puesto, después de destapar la jaula, entramos en él. Nos acomodamos lo mejor posible y nos preparamos la escopeta para poder disparar caso de que "entre" algún pájaro.
Ni que decir tiene que una vez dentro del puesto no se puede hablar, fumar, ni toser (es conveniente llevar caramelos de menta para evitar la tos), ni moverse mucho, porque cualquier movimiento inoportuno espantará al posible y esperado "visitante"...

Una vez destapado el macho de la jaula, si es bueno, empezará a cantar de momento, RECLAMANDO a alguna perdiz hembra e invitándola a que venga a emparejarse con él. Lógicamente, cualquier otro macho que lo oiga y tenga su hembra al lado, vendrá hasta donde está la jaula con intención de expulsar de su terreno a ese macho extraño y que se ha entrometido en su vida intentando "provocar" a su hembra. Al acercarse a las inmediaciones de la jaula el cazador, el jaulero, que está escondido en el interior de su puesto, dispara y mata al macho bravucón, y, si se pone a tiro, también mata a su hembra.

He practicado esta modalidad de caza en tres ocasiones. A decir bien, las he practicado todas, las permitidas y las no permitidas. (En alguna ocasión hasta me he comportado como un "furtivo" parar llegar a conocer un tipo de caza que no conocía, pero en fin, de esto ya hablaremos más adelante...)

Decía que he practicado este tipo de caza en unas tres o cuatro ocasiones. En dos de ellas me quedé dormido escuchando al pájaro cantar... En otra me puse a leer un libro y, tan enfrascado estaba en la lectura, que no me di cuenta de que había "entrado" un pájaro a la jaula...
Para mi gusto, es un tipo de caza enormemente PASIVA para mi carácter y la veo enormemente cruel y poco deportiva. No me convence nada eso de matar a un animal, "a escondidas", y sin darle la mas mínima oportunidad, menos aún cuando viene "con dos cojones" (perdón por la expresión...) a expulsar a otro que, hablando mal y pronto, pretende "robarle" la hembra, vaya, "ponerle los cuernos..."

Hay cazadores que tienen pasión por este tipo de caza y la prefieren a cualquier otra. Quizás cuando sea "más mayor" me aficione a ella pero mientras sea capaz de andar, cerro arriba cerro abajo, buscando pájaros, en compañía de un buen amigo y de un buen perro, que se quite lo demás....

A mi amigo CARLOS, el "gordo", le pasó algo gracioso que merece la pena contarse:
Le gusta muchísimo la jaula, pero uno de los días en que salió de caza se quedó (como yo) dormido en el puesto. Al despertarse vio que había un pájaro rondando la jaula... Recién despierto, como estaba, y sin pensárselo dos veces le pegó un tiro. Cuando salió a recogerlo comprobó que era "SU PAJARO" que se había salido de la jaula... Menos mal que Carlos tiene buen sentido del humor, y ríe al contarlo. Son muchos los cazadores que han matado a su propio pájaro... A veces por error, como mi amigo Carlos, otras de "puro cabreo" porque no había "echao un solo reclamo" (cantado) en toda la tarde, y ya se sabe, un pájaro que no canta, no sirve para nada. Es como si en la jaula tuvieses un "MOCHUELO" (de hecho, al pájaro que no canta en la jaula se le llaman así: MOCHUELO).

Hay algo que no puedo dejar de "ADVERTIR" por el peligro que entraña: Cuando se caza el reclamo, normalmente, se sale y entra del puesto más de una vez. A veces apresuradamente, porque acabamos de disparar y queremos coger el pájaro que acabamos de matar, y... ¡aquí está el peligro!... No es, ni será la primera vez que un cazador se haya disparado, con su propia escopeta, al salir o entrar al puesto. Normalmente, con las prisas, no se cae en que hemos dejado la escopeta "CARGADA" dentro del puesto. Hemos disparado, sí, pero aún queda otro cartucho metido en la escopeta sin disparar. Un gatillo lo puede accionar una simple "ramita". Solución: Nunca salir o entrar del puesto con la escopeta cargada. Siempre debe estar descargada y abierta.
Otra buena solución es la de utilizar, para esta modalidad de caza, el puesto, una escopeta de UN SOLO CAÑON. Al disparar, sabremos que ha quedado descargada, y no tendremos que preocuparnos de ella hasta que hayamos metido otro cartucho. La otra solución, simple y sencilla también, es meterle un sólo cartucho a la escopeta ya sea del modelo que sea.
Las mejores escopetas para un puesto, teniendo en cuenta lo relativamente cerca que se dispara a la pieza son las del calibre veinte y dieciséis (20 y 16) y de un solo cañón. Por supuesto, si tenéis una repetidora, metedle un solo cartucho y problema solucionado.

Tuve un pájaro perdiz con el que cacé la jaula.
Fue algo atípico. Un día de caza, como otro cualquiera, disparé sobre un pájaro que cayó "alicortao" (herido en un ala) Un pájaro que cae alicortado es difícil de cobrar, a no ser que se cuente con un buen perro, porque, nada mas caer en tierra, empiezan a "apeonar" (a correr) de una forma tan endiabladamente rápida, que es totalmente imposible cogerlo. Pues bien, a mi pájaro alicortado me lo trajo la "MANCHA" a mi mano y, al ver que estaba herido, me lo guardé en la camisa. Fui cazando toda la mañana con el pájaro dentro, entre camisa y camiseta... Ahora lo tenía en la espalda, ahora en el vientre, ahora intentaba escapar subiéndome por el cuello...En fin, me dio un latazo de lo lindo, pero llegué a casa con él.
Pedí prestada una jaula a un vecino y, después de curarle el ala, y recortarle las plumas de la cola y alas, colgué jaula y pájaro en el patio de mi casa.

El pájaro era lindo, un macho con unos espolones de agárrate, y un porte de pájaro noble de espanto. A las dos semanas de estar en la jaula, y con la herida curada, le propuse a mi amigo Juan llevarlo a un puesto. Y así lo hicimos. Construimos, mejor dicho, ayudé a Juan a construir un puesto con ramas de olivo, y, después de colgar la jaula, nos metimos los dos en él... Al momento empezó a cantar y a demostrar que era un "buen pájaro". Le entró una collera es decir, macho y hembra. Le matamos al macho y, aunque "andó rondando la jaula", no pudimos matarle a la hembra.

Más anchos que largos volvimos satisfechos de haber comprobado que nuestro pájaro valía la pena, y que habíamos tenido suerte. Aquel año, lo saqué un par de veces más y le volví a matar otro macho. Llegó el final de la veda y, en vez de meter al pájaro en un "terrero" (jaula grande de madera, con el fondo de tierra, donde pasan los pájaros el tiempo hasta el siguiente celo), probé a dejarlo suelto en uno de los patios de casa. El pájaro (mis hijos lo bautizaron con el nombre de "PICHÍ") fue la delicia de todos. Comía lechuga y trigo en la mano, se dejaba acariciar, se subía a "espulgarse" en la tierra de las macetas, y mis cuatro críos lo pasaron bomba teniéndolo con ellos.
Al llegar el siguiente celo, lo volví a meter en la jaula y volví a probar suerte con él, pero esta vez no...Se había convertido en un "pájaro mascota" y ya no sabía de amoríos ni de reclamos a hembras ajenas con "proposiciones indecentes"...
Quedó en el patio, y siguió siendo mascota hasta que una mañana amaneció muerto.

Para cazar el pájaro hacen falta tres cosas: un buen perro, buena puntería, y un par de buenas piernas. Esto no significa que haya que correr, pero sí andar. Cuando se da uno verdadera cuenta de lo que se anda, es cuando se tiene que volver al lugar donde se dejó el coche... ¡Cada vez nos parecen más lejos y mayores los cerros que nos separan de él!...
Como siempre, el "tener prisas" cazando no es nada aconsejable, porque nos dejaremos un pájaro "aplastado" en cualquier sitio. Y, como siempre, hay que darle tiempo a los perros para que repasen bien el terreno. Hay algunos pequeños truquitos que no debemos desaprovechar cuando vayamos de pájaros. Vamos a verlos:

a - Si cazamos un cerro, debemos tener en cuenta que, de diez pájaros que se nos "arranquen", siete volarán HACIA ABAJO, sencillamente porque es más fácil para ellos, porque juegan con ventaja: "Mínimo esfuerzo, máxima ventaja... Es lo que se llama "DESCOLGARSE DE UN CERRO".
El resto lo hará en línea recta y, raramente, hacia arriba. Luego podemos llegar a una conclusión: no es interesante ir por la parte alta de los cerros, sino por la parte media. En esta zona tendremos más oportunidades de tirar.

b - Un pájaro que "SE ECHA" en un lugar (que aterriza en un lugar) nunca se queda donde ha aterrizado, sino que, en cuanto "TOCA TIERRA", empieza a andar, es decir a "APEONAR". Andando, los pájaros recorren en pocos segundos grandes distancias, así pues, si ves que un pájaro se echa en un lugar, no lo busques ahí, porque ahí precisamente no va estar.

c - Justamente al contrario de cuando vuela, que hemos dicho casi siempre lo hace en LINEA DESCENDENTE, cuando "apeona", cuando anda, casi siempre lo hace justamente al revés, es decir, hacia arriba, buscando las alturas. Si ves echarse un pájaro a los pies de un cerro, piensa que habrá "apeonado" hacia arriba. El que esté más o menos arriba dependerá del tiempo que hayas tardado en llegar al lugar, o de lo cansado que pueda estar el animal.

d - Algo a tener muy en cuenta es que no te debes "fiar" nunca del pájaro que cae al suelo derribado por el disparo que has hecho. No te confíes. Fíjate bien donde cae, y, sin perder de vista el lugar, ve rápidamente a buscarlo y PREPARADO PARA DISPARAR NUEVAMENTE si fuera necesario. Pájaro que cae al suelo, como no esté muerto, y BIEN MUERTO, se quitará de en medio apeonando "a toda marcha" y, como no te andes listo, lo perderás, a no ser que cuentes con un buen perro que sepa buscarlo.

e - Cuando veas que un pájaro, al caer, no queda inmóvil en el sitio, te aconsejo vuelvas a disparar rápidamente para asegurártelo. ¡Cuántos pájaros caen, dando la impresión de estar totalmente muertos, y al llegar al sitio no los encontramos! Hay que tener en cuenta una característica de las perdices, y es que son aves gallináceas (de la familia de las gallinas) que vuelan sólo cuando lo necesitan, y que el resto del tiempo ANDAN. Es más, si se pueden "quitar de en medio" andando lo hacen así, y tan sólo arranca el vuelo cuando ven que es absolutamente necesario.

NUNCA se debe disparar sobre un pájaro que va "a peón" (andando).
El tiro del pájaro es AL VUELO. Una sola vez en mi vida maté una perdiz que huía andando. No me gustó. Aquello no fue cazar. Aquello fue MATAR.

f- Por último, cuando corones un cerro y "asomes" hacia el lado contrario por el que has subido, ve preparado, porque, al "asomarte a la otra cara del cerro", muchas veces, tendrás oportunidad de tirar algún pájaro o alguna liebre que anden, o estén encamados por ahí. Las zonas altas de los cerros les gusta mucho a los animales. Desde allí pueden ver lo que se les avecina y también recibir esa brisa que les evita las incómodas moscas que les rodean.

En nuestra vida de cazador nos ocurrirán decenas de LANCES que podremos contar. A mí, nunca se me olvidará una perdiz que tiré en el cerro de "LOS PILONES"... Fu el mejor lance de mi vida.
Iba con mi perra, la MANCHA, repasando un monte bajo, cuando, de pronto, se quedó de "muestra" (señalando donde había una perdiz). Me quedé quieto y miré buscándola... Al rato de "dejarme los ojos" mirando hacia donde señalaba la perra la vi allí, a tres pasos, aplastada contra la tierra. Estuve contemplándola un rato. La perra aguantaba la postura. El pájaro aguantaba aplastado. La escena no podía ser más bella ni más tensa. En estas circunstancias, muchos cazadores "se preparan", echándose la escopeta a la cara antes de dar la orden al perro para que "rompa la muestra" y haga volar a la perdiz. Yo lo hice al revés. Bajé la escopeta. Apoyé los cañones sobre mi bota derecha y sostuve la escopeta solamente con la mano derecha. Mi mano izquierda la apoyé en la canana. Sentía, sabía que tenía que darle el máximo de posibilidades a ese animal. Di la orden de "entrar al pájaro". La perra entró, y el pájaro arrancó con todo su brío y soltando el clásico "¡PÍÓO...PÍÓO...PIÓO!" y provocando un formidable ruido de aleteos. Me quedé en la misma postura en que estaba, sin mover un dedo, viéndolo volar, y, cuando consideré que ya se había alejado lo suficiente como para ser un "pájaro LARGO" (que vuela lejos) y difícil de tirar, me encaré la escopeta y disparé una sola vez. Al momento, me lo entregó "la MANCHA" que, como siempre, se "levantó de manos", y, apoyada en mi cuerpo, esperó a que la acariciara antes de seguir cazando. Fue un bonito lance. Aquella tarde, solo maté esa perdiz, pero volví a casa satisfecho de cómo la había matado. Esto es CAZAR, con mayúscula. Lo otro es tan sólo disparar a "matar"....

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